RUMBO SUR: Un tesoro moral para la Patria


“Una nación libre es el resultado de su pobladores libres.” José Martí


Escuché al historiador, Apolinar de León Medrano, uno de esos hombres que ama el Sur, afirmar en el Festival Literario Sur, “El Sur es savia vital de las esencias de la Patria.”


Hay personeros actuales que las palabras y la actuación de Juan Pablo Duarte en los momentos estelares de su vida la han tirado por las canaletas nauseabundas de la historia. Otros, se mantienen sin flaquear hasta el sacrificio, un ideal político, y dejan atrás las ruindades propias de la condición psíquica interior que en la sociedades inmaduras suele mover a quienes están colocados en posición de mando o de ambición de mando.


Hoy se recuerda en todos los contornos del Sur y de todo el país aquel símbolo que llevaron en las cabelleras las muchachas y en la solapa de los jóvenes de la capital dominicana, esa flor que en lo adelante se convirtió en el símbolo del ideario trinitario, opuesto a las bayonetas de las reacción. Siendo la divina de los “filorio” al jazmín de Malabar se le llamó desde entonces “la filoria. De esta flor dirá Duarte en unos versos:


Es cual rosa de montaña, de Quisqueya flor sencilla, que da vida y no mancilla, ni tolera flor extraña. Rosa, cruz, por fin, y estrella ante Dios omnipotente, con que ha iluminado el Ente de los entes a Quisqueya.


El callejón sin salida en que se ha llevado al pueblo dominicano en estos instantes nos recuerda aquella ocasión en que Pedro Santana, “El Marques de las Carreras” se presentó en la plaza, a caballo, rodeado de los suyos. Tras los toques de saludo hubo gritos de “¡Abajo la Junta! ¡Viva el general Santana! ¡Viva el jefe supremo del pueblo!”


Los trinitarios en aquel derrumbe moral decidieron bajar a la plaza y enfrentar directamente, solos y desarmados, al general aclamado. El primero movimiento de los insubordinados fue la sorpresa y respeto. Les abrieron el paso y cesaron las voces. Se detuvieron ante Santana e intentaron hablar pero algunos sables se desenvainaron y hubo ritos otra vez: “¡Abajo los filorios!” Esta expresión era un rechazo a su condición de hombres ilustrados, lo cual contribuyó a caracterizar el sentido de aquel momento.


Con todos estos años transcurridos se escucha todavía el pregón de Pimentel, Cabral, Cáceres, Báez, Luperón, Meriño Cabrera, Ogando entre tantos otros. En la tierra de Héctor José Díaz con todos sus pinceles mágicos recordaba la epopeya independentistas surcadas en el mismo trayecto del Sur. Para la posteridad repican todavía las campanas de la libertad. “Lo poco o mucho que hemos podido hacer o hiciéremos aun en obsequio de una Patria que nos es tan cara, y tan digna de mejor suerte, no dejará de tener imitadores y este consuelo nos acompañará en la tumba”, escribía Duarte.

Repican los tamboriles del recuerdo se levantan las guasábaras del deber en este callejón sin salida para ciertos hijos egoístas de la Patria.


En el Sur, allá en lo profundo del Sur y también en el índice de la República aprendimos de Duarte varias cosas.


Ser justo es el primer deber del hombre.

Ser justo es la condición para ser feliz.


Sólo es legítimo el gobierno elegido por la mayoría del pueblo en comicios absolutamente libres.


La nación sólo acuerda a sus delegados el derecho de gobernar “con arreglo a las leyes y en bien general de los asociados”.


Urge mantener la cohesión nacional por encima de las divisiones de partido para no arruinar los bienes básicos comunes de todos.


Estos episodios hay que recordarlos con el poema de Pedro Figuerero de Soto cuando esculpió un soneto dedicado a Nicolás Mañón.


Valiente soldado, Nicolás Mañón, orgullo glorioso del invicto azuano, tu contribuiste bravo quisqueyano, al airoso triunfo de mi pabellón.


Tú contribuiste con fe y decisión para libertarnos del feroz haitiano, blandiendo tu espada de noble espartano contra aquel imperio de desolación.


Por eso tu pueblo bien agradecido de aquel que en el mundo por su patria ha sido un nombre guerrero y un libertador.

Levanta un sepulcro sobre sus despojos, porque tú supiste no aguantar sonrojos y el yugo rompiste del dominador.


Y allá, sí, allá en la distancia… hay un pregón que nos recuerda., desde la lejanía se escucha el eco espartano de un azuano ilustre, Luis “Chito” Naut que siempre nos ha recordado en su constante esfuerzo de lucha por engrandecer su Patria: “El arrojo de los pueblos del SUR en la guerra independentista fue decisivo; hoy otra vez en lo electoral lo ha sido... GONZALO PRESIDENTE.”

©Daniel Efraín Raimundo.

El Nido del Aquila, Santo Domingo de Guzmán, Capital Primada de América. Cuna de América.